Magic: The Gathering

Mulligan de Commander: mano inicial y robo

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En una partida multijugador de Commander se usa el mulligan de Londres con una particularidad: el primer mulligan de cada jugador no cuenta para determinar cuántas cartas deberá poner en el fondo de la biblioteca. Empiezas con una mano de siete cartas; si no te convence, puedes devolverla, barajar y robar otras siete. Si conservas esa segunda mano, te quedas con las siete. Si vuelves a hacer mulligan, robas siete de nuevo y, cuando decidas quedarte, pondrás en el fondo una carta por cada mulligan contado después del primero. La regla se aplica a cada participante de forma independiente y las decisiones de toda la mesa siguen un orden definido.

Antes del mulligan: mano inicial y orden

Una partida típica de Commander empieza con un comandante en la zona de mando, una baraja de 99 cartas y una mano inicial de siete. El tamaño inicial puede cambiar si una carta o variante lo indica, por lo que el reglamento habla de «tamaño de mano inicial», normalmente siete. Primero se decide quién empieza la partida y se prepara la mesa. Después, cada jugador mira su mano y decide si la conserva o toma mulligan. El jugador inicial declara primero; los demás declaran en orden de turno. Cuando todos han decidido, quienes eligieron mulligan lo realizan a la vez.

Este orden evita que un jugador espere a ver las siete cartas nuevas de otro antes de decidir qué hacer con su propia mano de esa ronda. No es una votación conjunta ni una obligación de que todos vuelvan a robar si alguien no está satisfecho. Una persona puede conservar su primera mano mientras otra hace dos mulligans. Cada una lleva su propia cuenta. Si un jugador dice que se queda, esas cartas pasan a ser su mano inicial definitiva y no puede cambiar de opinión en una ronda posterior porque el rival haya robado una mano mejor.

Cómo se hace físicamente un mulligan de Londres

Cuando decides hacer mulligan, mezcla tu mano actual con tu biblioteca y baraja. Luego roba una nueva mano igual a tu tamaño de mano inicial, normalmente siete cartas. Si vuelves a elegir mulligan en la siguiente ronda, repites el procedimiento desde esa nueva mano: la devuelves, barajas y robas siete. No retires una carta de la biblioteca antes de robar como si usaras el antiguo método de «robar seis». La característica del mulligan de Londres es que siempre eliges tu mano final entre siete cartas robadas, aunque termines conservando menos.

Cuando finalmente decides conservar, pones en el fondo de tu biblioteca la cantidad de cartas que corresponda a tus mulligans contados, en el orden que tú elijas. El primer mulligan multijugador es gratuito para esta cuenta. Por eso, si hiciste un mulligan, colocas cero; si hiciste dos, colocas una; si hiciste tres, colocas dos. El hecho de que hayas robado siete durante cada intento no significa que termines siempre con siete. La selección de qué cartas bajar ocurre después de decidir que te quedas, y tú eliges su orden en el fondo.

Ejemplo con tres jugadores

Ana, Bruno y Carla roban siete cartas cada uno. Ana anuncia que conserva; Bruno y Carla anuncian mulligan. Bruno y Carla mezclan sus manos con sus bibliotecas, barajan y roban siete. Bruno ve una mano que le sirve y anuncia que se queda con las siete: fue su primer mulligan, que no cuenta para poner cartas abajo. Carla quiere otra oportunidad. En la siguiente ronda hace otro mulligan y roba siete de nuevo. Si ahora se queda, pondrá una carta elegida de esa mano en el fondo y comenzará con seis cartas. Ana mantiene sus siete originales durante todo el proceso.

Si Carla todavía no está satisfecha y toma un tercer mulligan, volverá a barajar y robar siete. Al conservar esa nueva mano, pondrá dos cartas en el fondo y empezará con cinco. Bruno no rehace su mano por acompañarla y Ana tampoco. Este ejemplo muestra tres ideas distintas: la primera repetición es gratuita en multijugador, los intentos siguientes reducen la mano final y cada participante decide por sí mismo cuándo parar. Mantén la cuenta de mulligans junto al nombre del jugador, no una cuenta única para la mesa.

Por qué «gratuito» no significa mirar cartas sin coste

El primer mulligan no reduce el tamaño de la mano final, pero exige devolver la mano anterior y barajarla antes de robar de nuevo. No puedes conservar tus dos mejores cartas iniciales y reemplazar solo las otras cinco. Tampoco puedes elegir entre la primera y la segunda mano después de ver ambas; al hacer mulligan ya rechazaste la primera. «Gratis» se refiere únicamente al número de cartas que tendrás que poner en el fondo y al límite de mulligans permitido, según la regla 103.5c. Es un nuevo intento completo, no una selección combinada de catorce cartas.

La decisión tiene también un coste de información y tiempo de mesa. Tu nueva mano podría ser peor, y una baraja de Commander de una sola copia por nombre ofrece muchas combinaciones posibles. Por eso conviene usar el mulligan gratuito para corregir manos que realmente no ejecutan el plan del mazo, no como una excusa automática para perseguir una combinación perfecta. Si la mesa juega con límite de tiempo, barajar bien sigue siendo necesario. La regla favorece partidas en las que los jugadores pueden participar desde los primeros turnos, pero no elimina el juicio estratégico.

Cómo elegir qué poner en el fondo

En un mulligan contado, primero mira la nueva mano de siete y decide si esa es la que vas a conservar. Después elige la cantidad correspondiente de cartas para el fondo de tu biblioteca y ordénalas como quieras. No las descartas al cementerio ni las exilias; siguen en tu biblioteca. Esto importa si más tarde barajas o llegas a las últimas cartas. El rival no elige por ti qué piezas pierdes. Si una carta de tu mano tiene una habilidad relacionada con empezar la partida, consulta su texto y las reglas de mulligan antes de usarla; no la trates como justificación para saltarte el procedimiento de fondo.

Para una mano de seis, la pregunta práctica es cuál de las siete cartas resulta menos necesaria en los primeros turnos. Quizá tengas dos cartas caras que no podrás lanzar pronto y debas bajar una. Quizá la mano carece de tierras suficientes y ninguna elección de fondo arregla el problema; entonces puede convenirte otro mulligan aunque acabes con menos cartas. No hay una fórmula válida para todos los mazos. La secuencia de reglas —robar siete, decidir quedarse, poner la cantidad correcta al fondo— es fija; la selección estratégica depende de tu curva, colores, plan y del nivel de la mesa.

Manos con tierras: evaluar sin una regla falsa

No existe una regla que obligue a hacer mulligan si robas cero, una o siete tierras. Puedes rechazar una mano por cualquier motivo. Tampoco una mano con tres tierras es automáticamente buena: importa si producen los colores que necesitas y si el resto de cartas permite jugar en los primeros turnos. En Commander, donde cada carta suele ser única, mira si tienes acceso a recursos tempranos, si puedes desarrollar el plan sin depender de una sola carta y si la mano queda atascada con costes altos. La oportunidad de mulligan gratuito te deja buscar una base más funcional sin perder tamaño de mano en el primer intento.

Ejemplo: una mano con cuatro tierras y tres hechizos lanzables puede ser adecuada en un mazo que necesita llegar con seguridad a costes altos. Otra con una tierra y varias cartas caras puede requerir demasiados robos específicos para funcionar, aunque contenga tu carta favorita. Considera también si tu comandante ayuda a arreglar recursos una vez que puedes lanzarlo; no cuentes con él como sustituto de las tierras necesarias para llegar a ese punto. El objetivo del mulligan no es obtener la mano ideal de una lista publicada, sino una mano con un plan plausible para la partida que tienes delante.

Commander multijugador frente a partida de dos

La regla 103.5c concede el primer mulligan no contado en partidas multijugador y en Brawl. Una partida de Commander con dos jugadores sigue siendo Commander, pero no cumple por ese motivo la condición general de multijugador. Antes de empezar una partida de dos, comprueba las reglas oficiales del formato y cualquier norma adicional del evento o acuerdo casual de mesa. Si tu grupo decide conceder un mulligan gratuito casero, puede hacerlo en juego amistoso, pero conviene decirlo antes de robar manos para que nadie crea que es automáticamente la misma regla del juego multijugador.

La diferencia es fácil de pasar por alto porque muchas mesas de Commander tienen cuatro participantes y la expresión «Commander mulligan» se usa como abreviatura. El texto de las reglas se refiere al número de jugadores de la partida. En multijugador normal, el primero es gratuito para cada jugador; en un juego de dos personas, el mulligan de Londres ordinario empieza a contar desde el primero salvo otra regla o acuerdo. No extrapoles una experiencia de una noche de Commander a cualquier modalidad con el mismo comandante.

Cuándo termina la fase de mulligans

El proceso se repite por rondas hasta que nadie decide hacer otro mulligan. Cuando dices que te quedas, ya no puedes volver al proceso en una ronda posterior. Después de que todos han fijado sus manos iniciales y han puesto las cartas que corresponden en el fondo, se realizan, en el orden previsto, las acciones especiales de cartas que pueden empezar en el campo o revelarse desde la mano inicial, si las hay. Solo entonces comienza el primer turno. No juegues una tierra ni robes la carta del turno mientras otro jugador aún está eligiendo su mano final.

El reglamento permite seguir haciendo mulligans hasta que la mano inicial resultante sería de cero cartas; no es obligatorio llegar a ese extremo. Si una baraja falla repetidamente en producir manos jugables, la solución a largo plazo suele estar en la construcción: cantidad de tierras, curva, fijación de colores y piezas redundantes. El mulligan puede corregir una mala distribución puntual, pero no arregla una base de maná estructuralmente insuficiente. Lleva un registro sencillo en pruebas: cuántas manos rechazas y por qué. Esa información es más útil para mejorar el mazo que recordar solo la última partida en que robaste mal.

Errores frecuentes en la mesa

El más común es «robo seis en el segundo intento». En el mulligan de Londres robas siete y después, al quedarte, pones cartas en el fondo según la cuenta; en multijugador el primer mulligan no se cuenta. Otro error es colocar una carta abajo de inmediato tras el primer mulligan gratuito. Si esa es la mano que conservas, te quedas con siete. También se confunde el orden: no mires la nueva mano de un rival antes de declarar si tú vas a rehacer la tuya en esa ronda. Anunciar las decisiones en orden y ejecutar juntos los mulligans elegidos lo evita.

Por último, no mezcles los fondos de cada jugador: cada uno ordena las cartas que pone bajo su propia biblioteca. No reveles innecesariamente las cartas elegidas, y no deshagas una elección de conservar porque otro jugador haya tomado un tercer intento. La preparación de la partida se simplifica si cada participante dice «primer mulligan», «segundo mulligan» y «conservo; pongo una abajo» cuando corresponda. Así todos pueden comprobar el número final de cartas sin inspeccionar manos privadas.

Preguntas frecuentes

¿El primer mulligan de Commander siempre es gratis?

En una partida multijugador, el primero de cada jugador no cuenta para poner cartas en el fondo. En una partida de dos, comprueba la regla aplicable y cualquier acuerdo casual previo.

¿Robo seis cartas después de mi segundo mulligan multijugador?

Robas siete y, si decides conservar esa mano, pones una carta elegida en el fondo. Empiezas con seis.

¿Puedo volver a hacer mulligan después de anunciar que conservo?

No. Cuando decides quedarte, tu mano restante es la mano inicial y ya no participas en rondas posteriores de mulligan.

Fuentes comprobadas

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